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Aunque Pinceladas de Harmonía y Pinceladas de Harmonía.Con se ajustan al currículum de 3ºESO y 1º Bachillerato (para estudiar el Conceptismo o Culteranismo del Siglo de Oro) y al de 4ºESO (para el Modernismo o las Vanguardias); no están, probablemente, en el estilo tradicional de los libros que los docentes de Lengua y Literatura Española, tanto en la Secundaria Obligatoria como en el Bachillerato, proponemos como “material  de lectura” a nuestros alumnos.

Nuestra intención en estas breves líneas es ampliar perspectivas y sugerir alternativas de apoyo a la asignatura de Lengua y Literatura Española ya que, Pinceladas, por sus valores humanos y por su rico juego idiomático, se convierte en un RECURSO DIDÁCTICO INTERESANTE PARA CUALQUIER CURSO DE BACHILLERATO O DE SEGUNDO CICLO DE LA ESO.

El lector mientras se pasea por el mundo de Harmonía y va conociendo y descubriendo sus habitantes en 17 capítulos (perdón, pinceladas) echará, como quien no quiere, una ojeada al campo de la reflexión lingüística, la potencialidad de la semántica y la belleza y originalidad de la retórica, aspectos determinantes del contenido de Pinceladas de Harmonía y Pinceladas de Harmonía.Con. Y siempre con humor y positiva vitalidad.

El alumno que se enfrente a la lectura de estos originalísimso libros se va a encontrar, de entrada, con un lenguaje que, a pesar de ser conceptista, onírico y absurdo (o probablemente por ello) conecta, de algún modo, con formas y maneras de la comunicación juvenil actual. El surrealismo, como una invitación al juego con las ideas y las palabras, es campo sugerente para la divagación y la fantasía y esto, pensamos, es una base importante para el aprendizaje; para el aprendizaje de la lengua y de la vida.

La lectura de Pinceladas, frente a otras experiencias de carácter posiblemente más formales y académicas, constituye la alegre invitación a asomarnos a un balcón desde el que se ve un espacio alternativo al habitual, un atractivo paisaje cuya localización desconocemos, pero que nos presagia “un cielo de violines y unos efervescentes habitantes vestidos de estrellas”. Un programa sugestivo para pasar unos ratos en manos de la imaginación y dejarse llevar por la literatura.

Sobre un paisaje repleto de múltiples y variadas referencias aparecen de golpe, como debe ser, los puñetazos del absurdo; la lógica que solo se puede comprender desde la perspectiva de lo ilógico, de la impostura de las palabras que solo encuentran su valor por la  sonoridad  o por la capacidad para asociarse a sus múltiples significados… Pero ni el absurdo ni el conceptismo son gratuitos ni sobran. La transgresión del absurdo siempre aparece para invitarte al aprendizaje vital con la saludable diversión de los juegos con (o de) palabras.

No obstante, Pinceladas de Harmonía y Pinceladas de Harmonía.Con  no se agotan en una excursión al mundo de la literatura vanguardista y surrealista, aunque esa sea una de sus virtudes. Hay en las páginas de estos libros, dejadas caer, como al desgaire, múltiples y sugestivas referencias pedagógicas. Con la educación -leemos en estos efervescentes libros-  obtenemos la generosidad de nuestra actuación a favor de la dignidad humana. Es fácil descubrir, al leer algunos párrafos de Pinceladas, una especie de programa educativo asentado en la axiología, en los valores propuestos desde la libertad, el respeto, la fantasía y, por supuesto, el juego. No creemos que sea una casualidad que una de las primeras pinceladas abocete el juego como ”componente indefectible del progreso físico y mental de los chavales”.

Dos libros diferentes que vale la pena leerlos para cultivarse y transferir lo aprendido a la vida.

¿Y qué decir de El diccionario de JLFJ? La respuesta es rápida y precisa. ¡Otra apuesta segura para los chavales de ESO y Bachillerato!

El diccionario de JLFJ es, sin duda, otro libro con suficiente juego idiomático para estudiarse y ser analizado en la asignatura de “Lengua y Literatura Castellana” de cualquier colegio de habla hispana; como Don Quijote de la Mancha, La Celestina, El camino, La vida es sueño , El conde Lucanor o La casa de los espíritus por poner algunos ejemplos…

Que las palabras significan es algo indiscutible. Y que siguiendo un esquema de pensamiento “clásico” las palabras remiten a conceptos, tampoco nos parece (faltaría más) objetable. Pero que las palabras sirven como instrumentos lúdicos es también innegable. Y si no ya nos diréis cómo es posible que aparezcan términos con el de “ludolingüística”, que vendría ser una aproximación científica a la relación entre el juego y el significado de las palabras.

Acrósticos, Lipogramas, Pangramas, Univocalismos, Tautogramas, Calambures, Palíndromos, Anagramas o Paronomasias son la gama de distraídos procedimientos que Wikipedia nos propone como contenidos de la llamada ludolingüística.

El diccionario de JLFJ es un ejercicio, una aplicación, de los procedimientos ludolingüísticos. Y esto no tendría ningún interés si no añadiéramos a continuación que JLFJ, el autor, José Luis Fernández Juan, ha dedicado hasta el momento toda su vida profesional a la docencia de la lengua.

Que el formalismo lingüístico ha sido siempre una dimensión literaria cultivada por quienes han hecho de la literatura un campo de pruebas es una realidad evidente para quien se asome a los balcones de la historia. Tampoco podemos poner en duda que los paradigmas educativos actuales subrayan el protagonismo y las virtualidades del juego como procedimiento de aprendizaje. De ahí que El diccionario de JLFJ se nos presente como un material adecuado e idóneo para servir de apoyo al aprendizaje de la lengua.

Hasta aquí todo está bien…más o menos. Pero hay algo que nos obliga a seguir profundizando el análisis. ¿Qué puede aportar el libro de José Luis a nuestras aulas? Si  no fuera otra cosa que un testimonio más de la clarividencia y sabiduría que tienen algunos de nuestros compañeros, poco habríamos adelantado. Si lo tomamos como un libro de lectura, nos podrá resultar atractivo, distraído o incluso brillante. Y esto, en un momento en que la lectura lucha por convertirse en una actividad intelectual necesaria para aprender, para conocer el mundo, es, de modo indiscutible, algo valioso.

Pero esto es solo una parte del todo. Leer El diccionario de JLFJ, comentarlo, discutirlo y divertirse con él es, sin duda, algo que hay que hacer. La aportación más auténtica y valiosa del ficcionario a nuestro aprendizaje es que se constituya como una espoleta que desencadene en nuestra mente los mecanismos creativos (imitativos y transgresivos) que el autor ha empleado para escribir su diccionario, y descubriéndonoslos, ponerlos a nuestra disposición para su uso y disfrute. Es posible que alguna vez la importancia y la relevancia que se concede (con toda razón) a la lectura transcienda al terreno de la escritura. Porque, es innegable, la lengua se aprende leyendo y escribiendo.

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